Jorge Luis Borges
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| Bond of Union - M. C. Escher, 1956 |
Jorge Luis Borges foi um dos maiores autores do século passado. Se a sua produção em prosa é amplamente conhecida e reconhecida pela qualidade ímpar de sua linguagem, na qual se conjugam de modo harmonioso erudição e invenção, a sua obra poética, também dotada da mesma excelência, desde o seu primeiro livro, “Fervor de Buenos Aires”, publicado em 1923, parece não ter a mesma projeção. As metáforas matriciais borgeanas – labirintos, punhais, tigres, espelhos – proliferam, no entanto, com maestria em todos os gêneros textuais que o poeta argentino cultivou.
Transcrevo aqui um dos poemas que mais admiro de Borges, retirei-o do livro El hacedor, publicado por Emecê Editores, de Buenos Aires, em 1960, para comprovar o que escrevemos acima.
Poema de los dones
A Maria Esther Vázquez
Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
A unos ojos sin luz, que sólo pueden
Leer en las bibliotecas de los sueños
Los insensatos párrafos que ceden
Las albas a su afán. En vano el día
Les prodiga sus libros infinitos,
Arduos como los arduos manuscritos
Que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines;
Yo fatigo sin rumbo los confines
De esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
Y el Occidente, siglos, dinastías,
Símbolos, cosmos y cosmogonías
Brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
Exploro con el báculo indeciso,
Yo, que me figuraba el Paraíso
Bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
Con la palabra azar, rige estas cosas;
Otro ya recibió en otras borrosas
Tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
Suelo sentir con vago horror sagrado
Que soy el otro, el muerto, que habrá dado
Los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
De un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
Si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
Mundo que se deforma y que se apaga
En una pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olvido.
(p. 53-54)

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